Plan B recibe apoyo con reservas: partidos exigen revisar los detalles clave
La reforma constitucional impulsada por la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, enfrenta un escrutinio detallado por parte de sus aliados en el Senado, quienes advirtieron que, aunque respaldan sus líneas generales, analizarán con lupa los detalles antes de definir una postura definitiva. El coordinador del Partido Verde en la Cámara alta, Manuel Velasco, fue uno de los primeros en señalar que el documento final incluye elementos no contemplados en los acuerdos iniciales, lo que obliga a una revisión más exhaustiva.
Velasco cuestionó incluso la pertinencia de someter a Sheinbaum a un proceso de revocación de mandato en 2027, argumentando que podría generar distorsiones en la equidad electoral. “Lo que buscamos es una democracia igualitaria, con condiciones justas para todos”, declaró, subrayando que, aunque el partido apoya el principio de la revocación, su implementación debe garantizar que no se convierta en un instrumento de ventaja política para algún grupo. El legislador reconoció que, en el caso de esta reforma, los votos del Partido del Trabajo (PT) y del Verde podrían ser decisivos, ya que se trata de una modificación constitucional que requiere mayoría calificada.
Por su parte, los senadores del PT confirmaron que su respaldo inicial a la iniciativa fue solo en términos generales y que ahora revisarán cada uno de los artículos para asegurarse de que no existan cláusulas que puedan interpretarse como ventajosas o contrarias a los principios acordados. Uno de los puntos que más atención ha generado es la separación entre los mecanismos de revocación de mandato y las consultas populares, un tema que no estaba incluido en las primeras discusiones y que ahora exige un análisis más profundo.
En el bloque de Morena, la postura es clara: Sheinbaum tiene todo el derecho de defender su gestión si se activa un proceso de revocación. El senador Gerardo Fernández Noroña fue contundente al señalar que la mandataria no solo puede, sino que debe exponer los logros de su gobierno, especialmente cuando sus opositores han intentado desprestigiar su administración sin fundamentos. “Es absurdo que digan que el gobierno es un desastre cuando las encuestas muestran lo contrario, y encima ella no tiene acceso a los mismos espacios de difusión que sus críticos”, afirmó.
El debate en el Senado refleja la complejidad de una reforma que, aunque cuenta con el respaldo de la mayoría, enfrenta resistencias en los detalles. Los aliados de Sheinbaum insisten en que el proceso debe ser transparente y equitativo, mientras que sus detractores ven en la iniciativa un posible riesgo para la estabilidad política. Lo cierto es que, con la mayoría calificada en juego, cada voto será crucial, y los partidos aliados no están dispuestos a dar su aprobación sin antes asegurarse de que no existan ambigüedades que puedan ser aprovechadas en el futuro.
Mientras tanto, la discusión sobre la revocación de mandato sigue generando polémica. Para algunos, es un mecanismo de rendición de cuentas; para otros, una herramienta que podría politizarse. Lo que está claro es que, más allá de los principios, los legisladores están enfocados en los pormenores, conscientes de que una mala redacción podría tener consecuencias imprevisibles. En este contexto, el PT y el Verde han dejado en claro que su apoyo no es incondicional y que exigirán ajustes antes de dar el sí definitivo.
